domingo

Taquicardia

Tarde, así había llegado a su mundo,

Agónico y esperpéntico, sordo y mudo.

Quería saborear su propio conocimiento

urdiendo planes maestros, para volar.

Intentando levantar el vuelo, desde los cimientos.

Convencido que ella estaba en su tejado.

Acelerando a cada aleteo su corazón rajado,

raído por el tiempo, y queriéndola al fin encontrar.

Donde una vez estuvo él, ponerla a ella,

increíblemente sabia, prístina y bella,

Alegría de sus días, y consuelo en su vida.

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